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Pinceladas sobre Psicodrama

Pinceladas sobre Psicodrama

En este artículo voy a hacer referencia al psicodrama, que es un modo de realizar psicoterapia, y más específicamente a la teoría de los Clústers.

El psicodrama nace con Moreno, también fue denominada terapia grupal.

Moreno, es un autor psicoanalítico, que nació en Bucarest en 1889, sus orígenes son Sefardís, la religión tendrá una influencia directa en el modo de entender la terapia y en toda su obra. Se traslada a Viena, donde desarrolla el teatro de la espontaneidad, trabajando desde el teatro con la improvisación, se da cuenta que éste es un recurso terapéutico a nivel grupal. Posteriormente se trasladará a Estados Unidos donde desarrollo su teoría psicodramática y continuará con el estudio de los grupos.

Moreno concibe la terapia desde la relación, el encuentro, y pone al servicio de éste la acción psicodramática (buscar desde dentro, desde la emoción). Los conflictos no son intrapsíquicos, no están dentro de las personas, si no que se sitúan entre las personas, considerándolos interpersonales.

Citándole

Encuentro significa más que una vaga relación interpersonal. Significa que dos o más personas se encuentran, pero no solamente para enfrentarlas, sino para vivir y experimentarse mutuamente.

El fin de la psicoterapia es comprender y aliviar el sufrimiento humano. 

Dalmiro Bustos, psicodramatista nacido en Argentina en 1934 y formado en Estados Unidos con Moreno, nos habla de huellas de vida, para explicar el modo en que se organiza nuestro sufrimiento.

Nuestro psiquismo se construye en interacción con los demás, generando un yo diferente y único, es decir nuestra propia identidad. Es en este proceso donde puede surgir dicho sufrimiento.

El término Clúster «racimos´´define el agrupamiento de roles, en nuestra vida hemos aprendido a desempeñar diferentes roles en relación con los demás. Los roles dejan huellas en nuestra vida, cuando un rol se cristaliza, entonces hemos quedado atrapados en una herida evolutiva e interpersonal.

Vamos a hablar de los tres clúster que aparecen a nivel evolutivo:

Clúster Materno, conlleva un aprendizaje esencial, la satisfacción asociada a la dependencia. Cuando nacemos somos seres indefensos, tenemos una serie de necesidades que nos tienen que cubrir, en este momento existe dependencia. Dicho momento evolutivo requiere «de un otro´´capaz de leer y cubrir nuestras necesidades para tener un desarrollo emocional sano. Necesitamos la presencia de un otro estable y previsible, seguro,  que nos quiera, nos trate con ternura y afecto, si este sentimiento de cariño no llega, me protegeré no esperándolo y rechazándolo si apareciese.

La capacidad de sentir y aceptar ternura es esencial para la construcción de relaciones de intimidad. La relación amorosa se basa en ella (Dalmiro Bustos).

Necesitamos que nos miren, que nos valoren y reconozcan.

Citando a Kohut

La importancia del brillo en la mirada del otro cuando te observa.

Nuestra autoestima está en gran parte condicionada por esta etapa. Si no se cubren las necesidades de esta etapa, que son seguridad, afecto y valoración, van a aparecer heridas carenciales.

Clúster Paterno, conlleva el aprendizaje de la autoridad, el niño va creciendo y ya puede hacer, en este camino le vendría bien alguien que le ayude, que le muestre su apoyo y le tienda la mano cuando lo necesite, una autoridad que le guíe y que le ponga límites en aquellos momentos que sea necesario. Aprenderá a hacer sin dañar, sin sentirse culpable,a disfrutar de la actividad. Se irá introduciendo en el mundo social, aprenderá a renunciar a la satisfacción inmediata, a reconocer sus cualidades y limitaciones.

Aquí los roles son asimétricos, el de quien da los primeros pasos y el de quien los guía. Esa función de guía, puede generar una vivencia benéfica de la autoridad, que está al servicio del crecimiento del niño. Si el otro es una figura hiperprotectora, por lo tanto incapacitante, hiperexigente o prohibe para calmar sus propios miedos, entonces la autoridad será una amenaza y el sujeto tendrá miedo a su propia competencia e incompetencia, apareciendo las heridas opresivas, donde el sufrimiento se unirá a la acción.

Clúster Fraterno, conlleva el aprendizaje de la interdependencia. Es el momento de la paridad, el otro es igual que yo, no está a mi servicio. Aparece la fratia, nos encontramos con iguales y nos necesitamos mutuamente, interdependemos. Aprendo a pensar en el otro,  a reconocer mis necesidades y las de los otros, a cooperar, competir y compartir. La interdependencia se sostiene en la reciprocidad. Aprendemos a vivir en un mundo donde existen múltiples y complejas interacciones, que conllevan roles dinámicos dentro de los sistemas cambiantes de los que formamos parte (grupo de amigos, familia, trabajo…). si este desarrollo no se produce podemos ver actitudes antisociales, donde el otro no me importa, ni me preocupa, actitudes narcisistas, donde el otro es un pretexto para satisfacer mi fantasía o actitudes de dependencia, por el temor a perder el cariño del otro.

Como ya hemos dicho el desempeño de estos roles, en relación con el otro, pueden dejar marcas y heridas, que tendremos que sanar a través del proceso terapéutico. La salud está ligada a la flexibilidad en el desempeño de roles.

Quiero terminar citando a mi maestro, Teodoro Herranz, fundador de la Escuela de Psicoterapia y Psicodrama, Madrid.

El cambio pasa por transitar hacia una propuesta relacionan diferente con los demás y con nosotros mismos.

2 comentarios

  1. Elvira dice:

    Nunca había oído hablar de los Clústers y es muy interesante.
    La flexibilidad en los roles me parece esencial y a la vez difícil de conseguir.
    Muy buen artículo.

    • Cristina dice:

      Gracias
      Es una teoría de la que apenas se habla, incluso en el mundo de la psicología, pero explica muchas cosas
      Conseguir flexibilizar los roles sin duda es una tarea laboriosa, porque además tienden y tendemos a mantenernos en roles fijos.

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