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La teoría del apego

La teoría del apego

Llevo tiempo pensando en escribir sobre la teoría del apego, un tema que me parece fundamental para entender cómo nos vinculamos y cómo hemos creado las representaciones mentales acerca del mundo que nos rodea.

En esta entrada intentaré desgranar un tema tan complejo y estudiado como la teoría del apego, un concepto que viene del mundo psicoanalítico.

Somos seres sociales, el vínculo del apego que se da entre el cuidador y el bebé, permite asegurar la supervivencia y la crianza. Para dicho propósito se pone en marcha el sistema del apego que va unido al sistema de cuidados.

El apego es el vínculo que establecemos con nuestr@s cuidadores (suelen ser nuetr@s madres/padres u otras figuras que cuando éramos pequeños nos han cuidado), se mantiene a lo largo de nuestra vida, es un vínculo generoso que nos permite seguir estableciendo relaciones.

Voy a intentar hacer un breve resumen sobre los principales planteamientos que hicieron los teóric@s del apego:

Antes de empezar quiero puntualizar que me refiero en varias ocasiones a la relación madre-hij@, estoy recogiendo las teorías de divers@s autores, muchas son de principios del siglo XX, no existía una perspectiva de género y la mayoría de las cuidadoras eran las madre, por esta razón hablo de relación madre e hij@. Pero sin duda madre es extrapolable a padre u otr@ cuidador/a.

John Bowlbypsiquiatra y psicoanalista nacido en 1907 en Reino Unido, fue el primero en hablar de la teoría del apego, investigó sobre la salud mental de los niños sin hogar, escribió varias obras entre ellas «los cuidados maternos y la salud mental» .

Se centró en el estudio de la relación madre-hijo y el efecto de la separación. Fue construyendo una teoría sobre el desarrollo del niñ@ en el marco de la relación con su cuidador/a.

Le interesaba la biología y etología e incorpora a su teoría el concepto de conductas instintivas, entre ellas el apego, como sistema de conductas que lleva a la búsqueda de la proximidad de un figura cuidadora, para obtener cuidados (confort, apoyo, alimento, protección…).

Observa las siguientes  manifestaciones del apego: las que inician la interacción con la madre/padre (llamarla, tocarla…), las que sostienen la interacción iniciada, las que tratan de impedir la separación (seguirla, llorar, aferrarse…), las que le llevan a reunirse con ella tras la separación, las de exploración que utilizan a la madre como base segura, las de retirada ante el resto de las figuras.

La experiencia relativa al apego, que se da especialmente entre los 6 meses y los 5 años de vida, tiene un reflejo a nivel cognitivo. Así el niñ@ tiene miedo o no a la separación en función de si confía o no en contar con la presencia o apoyo de su cuidador. Se trata de cómo siente la disponibilidad de esa figura. El bebé va elaborando sus propios modelos del mundo y de sí mismo, con los cuales percibe los hechos y prevé el futuro, a estos modelos los llamó «modelos operativos internos». La clave está en si percibo a mi cuidador/a como alguien que me quiere/puede ayudar y si me percibo a mí mismo como alguien que puede/merece ser ayudado.

Los patrones de interacción madre-hij@ generan estructuras internas, que van organizando la vida psicológica del bebé y la futura persona.

Observa que el bebé viene programado biológicamente con unas conductas (sonrisa, aferramiento…) que generan conductas en sus madres/padres, la parte complementaria a las conductas de apego son las de cuidado.

Propone que para que se de un apego seguro, los padres/madres tienen que:

  • establecer contacto físico frecuente y sostenido.
  • apaciguar al bebé cuando está angustiado, cogerlo.
  • tener sensibilidad a las señales que emite el bebé.
  • sincronizarse con los ritmos del bebé.
  • propiciar un ambiente regulado de modo que ele bebé pueda percibir las consecuencias de sus actos.
  • disfrutar de estar en compañía del otr@, en la relación madre-hij@.

De este modo los niñ@s pequeños crean teorías acerca de qué pueden esperar, en función de los cuidados recibidos y la disponibilidad percibida.

 

                                                                 Una de las obras más relevantes de John Bowlby «El apego».

 

Mary Ainsworthpsicóloga estadounidense, nacida en 1913. Aportó a la teoría del apego el concepto de base segura.

Diseñó un método para evaluar el apego, observando las interacciones y las separaciones de madres- Hij@s dentro del laboratorio, a este método se le conoce como situación extraña (en este enlace lo podéis ver).

https://youtu.be/JsYdzdIg6OM

Investigó sobre la relación entre sensibilidad materna y seguridad en el vínculo del apego.

Reconoció que es importante que la madre esté libre de preocupaciones y ansiedad para establecer una relación de apego seguro

Realizó la clasificación original de los estilos de apego:

  1. Seguro: en casa el niñ@ disfruta del contacto físico, no está ansioso, usa a la madre/padre como base segura para el juego y la exploración. En circunstancias no familiares como la situación extraña, expresa estrés ante la separación con la madre/padre, tras el retorno de la mism@ establece de nuevo contacto y vuelve a explorar. Las madres/padres están disponibles y el bebé ha aprendido que se puede confiar en su consuelo cuando lo necesita.
  2. Ambivalente/resistente: en casa el niñ@ está ansioso y pasivo. En la situación extraña muestra una exagerada preocupación por la madre/padre y expresiones de ansiedad y a veces ira. Tiende a estar angustiado. Las madres/padres son insensibles e impredecibles, no contingentes con los ritmos del bebé.
  3. Evitadores: en casa el niñ@ está enfadado y ansioso. En la situación extraña muestra una conducta defensiva inicial (desconsideración hacia la madre), explorando el entorno, junto a la supresión de ira, ansiedad y afecto hacia la madre/padre. Parece como si no ocurriera nada, pero el niñ@ está  fisiológicamente estresado. La madres/padres rechazan la conducta de apego del niñ@. Se activan procesos defensivos que implican no recurrir a la madre/padre en busca de protección.

 

Mary Mainpsicóloga estadounidense y Judith Solomon, psicóloga en Cambridge. Descubren al estudiar a población maltratada un nuevo estilo de apego, el desorganizado. Presentan desorganización y desorientación, se considera una ruptura de la estrategia consistente y organizada de regulación emocional.

Se manifiesta de forma breve y transitoria, en momentos estresantes cuando se desmonta la forma organizada de apego que tiene esa persona.

Aparecen conductas contradictorias e intensas de apego seguidas de conductas de evitación. Como búsqueda de contacto, ira, ansiedad, movimientos mal dirigidos, incompletos y estereotipados, quedarse parado, congelado, movimientos lentos, hombros encogidos, expresiones faciales temerosas, vagar desorientado, confusión y cambios rápidos de afecto.

Refieren que la esencia del apego desorganizado es un miedo sin solución, la conducta del niñ@ indica una experiencia de angustia que no puede resolver porque su cuidador/a es al mismo tiempo la fuente de miedo y seguridad, enfrentándose  a un dilema irresoluble.

 

Karen Lyons-Ruth, psicóloga en Harvard y Cambridge. Amplia la visión anterior.

Propone que también puede ser el producto de una madre/padre no tranquilizadora. Sería la falta de regulación afectiva por parte del cuidador/a ante el temor del niñ@, más que el miedo explícito al cuidador/a.

 

Alan Sroufepsicólogo estadounidense. refiere que la relación de apego entre niñ@-cuidaor/a es el núcleo alrededor del cual las otras experiencias son estructuradas.

El apego proporciona protección, autorregulación emocional, conexión afectiva, descubrimiento del cuerpo, lenguaje, mundo…

Las personas cuyas relaciones de apego son seguras tienen mayor autoconfianza y autoestima, mejor regulación emocional, es un factor de protección respecto a la psicopatología.

Suess y Sroufe en 2005 realizan un estudio y extraen las siguientes conclusiones: es importante apoyar la relación madre/padre- hij@, la escolarización y las relaciones de pareja de l@s adultos que cuidan a l@s niñ@s. La importancia de cómo son tratados l@s niñ@s por sus padres/madres comienza en los momentos tempranos de la vida y va a influir sin duda en su desarrollo.

 

Peter Fonagy, psicólogo y psicoanalista nacido en Budapest en 1952. Introduce el concepto de mentalización.

Los seres humanos intentan comprenderse en términos de estados mentales (pensamientos, sentimientos, creencias y deseos) para dar sentido a la conducta del otr@ y poder anticiparla.

Ese pensar en el otr@ y en nosotr@s como seres con vida mental interna, es mentalizar. Se desarrolla en los primeros años de vida (a los 3-4 años de vida se puede observar en el niñ@ esta capacidad).

Para Fonagy mentalizar se da en el marco del apego. Une los dos conceptos.

En la relación entre el cuidor/a y el ni@, éste puede ensayar. El punto de partida es la actitud del cuidador/a cuando mira al niñ@.

Si ve al niñ@ como alguien que piensa y siente, si intenta conectar el comportamiento del niñ@ con esos pensamientos y sentimientos (ve intención), entonces está mentalizando y favoreciendo la capacidad de mentalizar del niñ@.

Si su cuidador/a le ve como un agente intencional, entonces el niñ@ pasará a verse de ese modo. Sus conductas se verán como resultado de sus vivencias internas que está aprendiendo a descubrir y delimitar.

Explorará el mundo interno de su cuidador, buscará conectar lo que intuye que existe dentro con las conductas que emiten su padre/madre.

El apego seguro ofrece una base para explorar tanto el mundo externo como el interno, permitiendo que se desarrolle esta capacidad.

Da lugar a interacciones y respuestas mentalizadoras, favoreciendo la regulación emocional.

La mentalización permite desarrollar la convicción de que uno mismo cuenta con un mundo de pensamientos y emociones y el otr@ también cuenta con ese mundo.

Un niñ@ con esta capacidad poco desarrollada nos encontramos:

  • dificultades para identificar lo que está sintiendo.
  • dificultades para autorregularse.
  • dificultades para verse a sí mismo desde fuera, ejemplo darse cuenta de lo enfadado que está.
  • dificultades par describir cómo es otra persona.

Es básico para que se desarrolle esta capacidad que la madre/padre sostenga en su propia mente una representación de su hij@ como un sujeto que tiene sentimientos, deseos e intenciones.

El cuidador/a actúa como un espejo del niñ@. No podemos conocer nuestro mundo emocional si no tenemos ese espejo, que es la respuesta del cuidador/a. Por ejemplo lo que el niñ@ percibe como una sensación desagradable, será interpretado por la madre como enfado y actuará de tal modo que el niñ@ da sentido a esa sensación.

 

 

Allan Schore, psicólogo estadounidense nacido en 1943. Ha trabajado para integrar la teoría del apego con la neurociencia.

Refiere que el bebé y su cuidador/a establecen una conexión entre la cortezas cerebrales derechas, conexión que es emocional y sensorial. A través de esta conexión el adulto ayuda al niñ@ a regular sus procesos internos.

Considera el apego la regulación diádica de la emoción.

La madre/padre actúa como regulador de la conducta y procesos fisiológicos del bebé.

Los apegos negligentes son fuente de disregulación, donde el sistema nervioso del niñ@ tiene que enfrentarse solo a niveles elevados de activación, sin que nadie les regule. El resultado es la falta de desarrollo de un buen sistema de autorregulación y la necesidad de recurrir en el futuro a reguladores externos.

Alicia Liberman, una de las aportaciones más actuales. Trabaja y propone un tratamiento dirigido a niñ@s y padres/madres traumatizados. Trabaja con ambos para restaurar un sentimiento de confianza e intimidad.

Para tratar a niñ@s con trastornos de apego es necesario ofrecer un ambiente y un cuidador/a estable y seguro, paciente, sensible, consistente. Realizar intervenciones enfocadas a aumentar la sensibilidad parental/marental hacia sus hij@s.

 

 

Una de las preguntas que nos podemos hacer y que se han hecho l@s investigadores es ¿El estilo de apego se mantiene  a lo largo de nuestra vida?

Podemos responder que el apego es la estrategia que utiliza el niñ@ para acoplarse a la forma en que sus cuidadores le protegen.

Es cierto que según va creciendo el niñ@ va incorporando su estilo de apego a su forma de ser, va cristalizando y se hace más resistente al cambio.

Yo considero que puede cambiar a lo largo de la vida y que es diferente en relación a cada cuidor/a que haya tenido el niñ@ y en las relaciones de intimidad posteriores que se dan como la pareja, la amistad…

Hay autores que hablan de la recuperación del apego y basan su trabajo terapéutico en estas teorías. Va encaminado a trabajar desde el vínculo, fomentando la seguridad y la confianza.

Desde que era una estudiante en la facultad de psicología la teoría del apego me ha parecido fundamental; posteriormente he trabajado con menores en situación de riesgo (menores que han sufrido abusos, negligencia, malos tratos…) y mi interés por el vínculo fue creciendo.

Como terapeuta creo que tener en cuenta cómo influye la teoría del apego en nuestro desarrollo personal, tanto a nivel afectivo como mental, es básico para poder entender muchas problemáticas que acuden a consulta y también para trabajar desde la relación, teniendo en cuenta, que es en  esa relación de ayuda dónde se puede dar el cambio.

Me gustaría acabar este artículo haciendo dos recomendaciones a los lector@s, son dos libros divulgativos que aportan datos interesantes y prácticos sobre lo que os he expuesto anteriormente.

 

8 comentarios

  1. Elvira dice:

    Muy interesante artículo, muy bien documentado. Creo que muchos problemas en la edad adulta pueden venir de la infancia y tu artículo clarifica mucho ese problema.

  2. Raquel dice:

    Encantada de leerte como siempre! Me confirmas algunas de las intuiciones que venía teniendo en la crianza!! Un abrazo

  3. ANA dice:

    Fundamental el apego para nuestro desarrollo y nuestras relaciones, te agradezco mucho las referencias de los libros que comentas.
    Un abrazo.
    Ana

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